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Primer capítulo de ‘La intérprete de lo anacrónico’

InterpreteAnacronicoPuedes descargar el primer capítulo de La intérprete de lo anacrónico aquí. En realidad es el primer día de su protagonista, la antropóloga Ava, a bordo de la estación espacial Deckard. Es una historia futurista, costumbrista y un “girl meets boy” que quiere reinterpretar en clave contemporánea a Jane Austen.

Si te gusta, puedes descargar el libro entero en Amazon aquí. En unos días estará también disponible la edición en papel.

El periplo de la (auto)publicación V, publicando de una vez

2formatsDespués de escribir, revisar, volver a revisar, revisar una vez más, editarlo todo una última vez y una última vez de verdad. Después de hacer todos los trámites y tachar todos los puntos en la lista de cosas que hacer antes de publicar (conseguir un isbn, página web, diseñar una portada, hacerme un perfil en Autor Central de Amazon, apuntarme a KDP Select…). Lo peor de todo con diferencia en la autopublicación de La intérprete de lo anacrónico ha sido darle formato a los dos archivos de word para que se viera todo perfectamente tanto en la versión ebook como en la versión libro de bolsillo de la novela. Sólo apto para gente dispuesta a perder mucho tiempo y a no desesperar en el intento (también a seguir más o menos al pie de la letra las típicas instrucciones encontradas en blogs y foros tras preguntarle mucho a Google).

Aunque en realidad y según todo lo que he leído ahora viene lo peor. Una vez publicado, habrá que conseguir que alguien lea el libro… Que empieza la promoción, vaya. Empiezo a creer que lo de escribir ha sido la parte más fácil (y desde luego divertida) de todo el proceso.

Títulos y beta-lectores

proofA pesar de que la gran  me ha advertido de que el título La intérprete de lo anacrónico es “fulero” –por suerte Natalia también me ha facilitado el significado en lunfardo (slang porteño) de la palabra: poco agraciado– por algún extraño motivo he ignorado sus consejos.

He ignorado consejos también de @soniafabre, Mireia Giró Costa, @xlprieto (claro). Y estoy a la espera de ignorar los consejos de mi compañera de escritura en otros libros, Marta Gené Camps. Marta es la última en una lista de amigos desinteresados de quienes he abusado pidiendo que leyeran el libro y me dijeran qué les parecía.

Hay que decir que no sólo me dedico a ignorarlos. También he escuchado y hecho muchos cambios después de sus lecturas y sus palabras. Y que sin ellos hubiera desistido hace meses, convencida de que todo lo que estaba escribiendo no tenía ningún tipo de sentido. Aunque también es cierto que la noche que Mireia y yo hablamos de mi libro las dos habíamos bebido una cantidad de vino que hace que sólo recuerde la mitad de lo que me dijo; que no he resuelto (creo) uno de los mayores problemas que Sonia le veía al libro (después de mucho meditar para mí no es un problema tan grande); y que el título se haya quedado fulero porque, después de tantas semanas usándolo como “working title”, a mí ha empezado a sonarme bien e incluso me parece original y concreto…

El periplo de la (auto)publicación III, inseguridades varias

FullSizeRenderLa buena noticia es que ya tengo ISBN (y he tachado la mayor parte de cosas en la lista de temas por hacer antes de publicar el libro). Y también que ha llegado la primera muestra en papel de la novela. Un mensajero acaba de dejar la primera copia de La intérprete de lo anacrónico en la puerta. Y, después de una primera revisión rápida siguiendo las indicaciones de createspace, ya tengo un montón de correcciones por hacer. Y eso que ni siquiera he vuelto a leer el libro completo todavía.

La mala noticia es precisamente que ahora hay que volver a leer. Hace semanas que perdí la cuenta de las veces que he leído el libro de principio a final. También he perdido la cuenta de cuántas veces he hecho ya la “última” lectura o la edición “final”. Lo de que a estas alturas ya no puedo ser objetiva queda sobreentendido.

Más que a la historia, estas últimas semanas/lecturas/desesperaciones las he dedicado a corregir problemas gramaticales, errores tipográficos, concordancias y acabar de pulir la narración. Especialmente enfrascada he estado con este artículo de la RAE sobre leísmos (un poco sobre laísmos y loísmos también) que me ha traído de cabeza. Fascinante el tema y lo digo sin pizca alguna de ironía.